
Que la prisión domiciliaria, ordenada por una jueza del Juzgado Segundo de Distrito en Quintana Roo, al exgobernador de Puebla, Mario Marín, por el delito de TORTURA contra Lydia Cacho, fortalecería la teoría de un pobre sistema de justicia en el país.
Y, más, equiparándolo, con el caso del exdiputado local y federal, y exdirigente estatal del PRD, Emiliano Ramos Hernández.
Pues, Mario Marín fue señalado de torturar a Lydia Cacho para detenerla y trasladarla a Puebla, básicamente con el fin de defender el tema relacionado con el pederasta Jean Succar Kuri (ya fallecido) y el empresario Kamel Nacif.
Ya que, Lydia, fue clave en la detención del empresario libanés y sus “compinches”, entre ellos Mario Marín.
Pero, no sucedería lo mismo en torno al expediente de Emiliano Ramos.
El político cancunense -e izquierdista- fue detenido en Playa del Carmen poco antes de las elecciones del 2 de junio por supuesto “mapacheo”, irónicamente simpatizando por Marcelo Ebrard y Morena.
Más tarde, le impusieron prisión preventiva como medida cautelar por presunta violencia familiar contra su exesposa y madre de sus hijas, la cual ahora es diputada local electa de Morena.
Diputada local electa por Morena que, según Emiliano y su familia, también fue acusada de violencia familiar sin mayores consecuencias legales.
Es decir, podría permanecer en la Cárcel de Playa del Carmen -si los amparos no dicen lo contrario- hasta dos años.
El asunto es sencillo. La vara es distinta.
Sin duda, alguien, pero alguien muy poderoso en Quintana Roo apoya a Mario Marín.
Y, sin duda, alguien muy, pero muy poderoso en Quintana Roo NO apoya a Emiliano Ramos.
Aunque uno sea asunto federal y el otro local, no hay diferencia. El sistema judicial está podrido en Quintana Roo, lo que daría la razón a Andrés Manuel López Obrador.
Un AMLO que no solo prometió en su mañanera del miércoles revisar el caso de Emiliano, sino que recordó la lucha que mantuvo con Salvador Ramos Bustamante, padre del exlegislador.
Dicen los que saben que activistas e, incluso, sectores del feminismo estarían en contra del encarcelamiento de Emiliano, lo que sería palpable en torno a los mensajes de apoyo hacia su familia.
De hecho acusarían violencia vicaria.
No pasaría, señalan, lo mismo, en el caso de Mario Marín.
Por lo pronto y en específico, el Poder Judicial del Estado de Quintana Roo deberá demostrar que aplica la Ley y no que funciona con base en “decisiones” políticas; emocionales o, incluso, sentimentales.
Al tiempo.

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