20 junio, 2026

Corte invalida requisito de ser ‘quintanarroense’ para ocupar rectoría de Universidad Judicial 

En sesión del Pleno este martes, la SCJN invalidó el requisito de ser “quintanarroense” para ocupar la rectoría de la Universidad Judicial (Fotografía: SCJN)

Por Julio César Solís

Cancún.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) invalidó el requisito de ser “quintanarroense” para ocupar la rectoría de la Universidad Judicial del Poder Judicial de Quintana Roo, ya que consideró es una distinción injustificada.

Lo anterior, tras resolver la Acción de Inconstitucionalidad 38/2025 promovida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). La ponencia corrió a cargo del ministro Arístedes Rodrigo Guerrero García.

La XVIII Legislatura del Congreso del estado aprobó la Ley Orgánica de la Universidad Judicial, que incluyó en el Artículo 7, fracción I, “ser persona ciudadana mexicana y quintanarroense, en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos” para convertirse en titular de la rectoría.

La Ley fue publicada en el Periódico Oficial del Estado el 4 de febrero de 2025.

Durante la sesión del Pleno este martes, la SCJN declaró inconstitucional la porción contenida en el Artículo 7, fracción I.

“Esta exigencia excluía de manera absoluta a cualquier persona mexicana de otra entidad, sin valorar sus méritos, capacidades o experiencia profesional, afectando su derecho a competir en condiciones de igualdad”, argumentó la Corte.

El Alto Tribunal determinó que el requisito de origen local no guarda relación lógica ni funcional con las funciones académicas y administrativas propias de la Rectoría, por lo que constituye una distinción injustificada. 

“Al tratarse de un cargo técnico-administrativo, la regla basada en el origen geográfico vulnera los derechos a la igualdad, a no ser discriminado y a acceder a cargos públicos con base en el mérito, motivo por el cual la norma fue invalidada”, explicó.

Por la misma razón y por extensión, el Pleno invalidó el Artículo 10, fracción I de su Reglamento, que imponía nuevamente el requisito de ser “quintanarroense” para ocupar el cargo de la rectoría.