
Que la era de abrazos y no balazos habría concluido el domingo con el abatimiento de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, en Tepalpa, Jalisco.
En una acción que demostraría la determinación por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum a un año y cuatro meses que asumió el cargo.
Un operativo coordinado por el Gabinete de Seguridad.
Ejecutado correctamente por unidades especiales del Ejército Mexicano.
Y con la colaboración en labores de inteligencia del Gobierno de Estados Unidos, para terminar con el capo más buscado y peligroso, que controlaba gran parte del tráfico de drogas.
Principalmente, el fentanilo que transita entre México y Estados Unidos.
La acción del Gobierno de Sheinbaum terminaría de tajo con la no estrategia de los abrazos.
Ayer domingo sí hubo balazos. Eran necesarios e imprescindibles para acabar con un poderoso narcotraficante, que dicho sea de paso, se defendió.
25 bajas de la Guardia Nacional y una treintena de delincuentes del CJNG, según reportes oficiales.
252 bloqueos en 20 estados de la República.
Decenas de detenidos por diversas partes del país.
El operativo para la caída de “El Mencho” es de gran escala, ahora, lo siguiente para el Gobiero sería evitar que un nuevo jefe tome el control del CNJG o, peor aún, se segmenten en células más violentas.
Por lo pronto, la presidenta Claudia Sheinbaum daría un paso importante para combatir la violencia en el país y, de paso, terminar con los abrazos no balazos.
Al tiempo.

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