28 octubre, 2026

Blanca Cruz García, relevo temporal de Taddei en el INE

Blanca Cruz asumió la presidencia provisional del INE (Fotografía: Staff)

Redacción/El Mirador QR

Ciudad de México.- Blanca Yassahara Cruz García fue nombrada presidenta provisional del Instituto Nacional Electoral (INE), por acuerdo de sus colegas, en lo que representó el máximo consenso posible en una instancia fracturada desde hace tres años.

Un día después de la renuncia de Guadalupe Taddei, los 10 consejeros se presentaron frente a la prensa y luego en sesión de Consejo General para criticar -y buscar apartarse- de la sombra del maxipoder concedido a la sonorense por el Congreso de la Unión en 2024. De ahí que su principal promesa fue dejar atrás el capítulo de las “decisiones unipersonales” y recuperar el sentido colegiado. “Reconstruir lo deteriorado”, resumió Martín Faz.

Los miembros de la máxima instancia de decisión del INE, consejeros y representantes partidistas reiteraron las exigencias de ahondar en las indagatorias que llevaron al órgano a una situación “grave, crítica”, sin precedente, por citar sólo un par del alud de alertas que se escucharon ayer en el salón de sesiones, aunque algunos, como el consejero Jorge Montaño -fiel a Taddei- optó por suavizar la circunstancia y llamar al problema “hora de singulares desafíos y oportunidad de saneamiento institucional”.

En cambio, Uuc-kib Espadas puso el dedo en la llaga: el instituto electoral como botín.

El yucateco subrayó que la crisis es extremadamente grave y constituye un capítulo más de la complicidad entre el poder y el capital que corrompe las instituciones. En el caso del INE -explicó- no es resultado del azar, sino de las acciones de personas que cooperaron para el enriquecimiento de particulares.

En medio de un silencio atípico en el salón, con las caras largas de los mandos allegados a Taddei, quienes tendrían un pie fuera, por voluntad o exigencia, Espadas alertó de la dificultad de enderezar una institución.

“Quien delinquió ayer, muy probablemente delinquirá mañana; quien corrompió ayer, muy probablemente corromperá mañana, y quien sucumbió al enamoramiento del dinero, no renuncia a ese enamoramiento por un golpe constitucional”.

Otros consejeros tomaron la palabra para hablar del reto de su compañera Blanca, expresidenta del Instituto Electoral de Puebla, quien aunque votaba en el bloque Taddei, aliados o no, todos le dieron el voto de confianza para que encabece las tareas inmediatas y haga todo lo que pueda las siguientes semanas, mientras la Cámara de Diputados nombra a quien tomará la presidencia del INE hasta 2032.

La mayoría -palabras más, palabras menos- hizo eco del mismo mensaje: a esta crisis no la diluirá el tiempo ni se la llevará el viento, sino que habrá que meterse a las entrañas, sobre todo las de la ruta del dinero, como única esperanza de salir avante, de que valga la pena la debacle, tocar fondo, la noche más oscura, porque –coincidieron todos– una renuncia no frenará la corrupción.

Carla Humphrey pidió al Legislativo retirar urgentemente ese “maxipoder, superpoder, mega poder” que dieron a Taddei para nombrar a los funcionarios del instituto, para volver a acercarse a la colegialidad y la corresponsabilidad.

Por lo pronto, a decir de los discursos, todos los consejeros alzaron la bandera, si no de la paz, de la tregua. Pero sobre todo de algo que sonó más difícil: recuperar la confianza y credibilidad de la ciudadanía. El INE está de pie, decían con todos los matices posibles, y prometían que los especialistas del servicio profesional electoral eran garantía de ello.

Horas antes, al salir de una primera reunión privada (ya en la época pos-Taddei) los consejeros aseguraron -salvo Rita Bell- que no conocían de los trinquetes, y menos fueron mensajeros de Taddei con el provedor incómodo.