
El sábado concluyó el ciclo de debates políticos para diputaciones locales y gubernatura del estado organizados por el Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo).
Aunque la plataforma era para plantear propuestas y, lo más importante, SOLUCIONES a los problemas que aquejan a la sociedad, en varios casos prevalecieron ataques personales entre los aspirantes.
Porque al final las acusaciones NO conllevaban, por ejemplo, denuncias de por medio o referencias exactas que comprometieran al señalado. Palabras al aire.
En otros, como los debates para diputaciones, redundaron ideas simples, sinsentido y demasiado vacías.
Al final, todo quedó como inició.
Y es que Quintana Roo vive una seria crisis de inseguridad pública, además de graves deficiencias en obra y servicios públicos.
Sin contar la deuda pública que aqueja al Gobierno del estado y los propios municipios por malos manejos financieros que arrastran años.
Pero mientras eso continúa, los candidatos y candidatas tuvieron mayor preocupación en saber quién trabajó en el “borgismo” o quién tuvo peor actuación como funcionario público.
Al final, guste o no, los abanderados ya están ahí, saldrán en la boleta y la preocupación tiene y debe ser proponer respuestas a los problemas de los quintanarroenses.
Así, los debates políticos deberían cambiar su nombre a “chismes de lavadero”.
Al tiempo.

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