29 junio, 2022

| OPINIÓN | ¿Retos u obstáculos para Mara en la 22 de enero?

Julio César Solís

La gubernatura de Quintana Roo ya no sería el “premio mayor” como todos pensarían.

Para nadie es un secreto que el mal llamado Gobierno del Cambio de Carlos Joaquín no avanzó durante los últimos seis años. Nada.

Al contrario.

Y es que la entidad atraviesa una serie de graves problemas, tanto económicos como de seguridad pública e, incluso, de pobreza.

Sumado a ello, en materia política, como en los viejos tiempos, una cargada de “figuras” de diversos partidos se sumaron a la 4T, ya sobrepoblada en la entidad.

Habría que decir que no existen puestos suficientes en el Gobierno estatal como para dotar de trabajo a tantas personas de nuevo ingreso.

Para rematar, el Partido Verde fortaleció su capital político, lo que le convierte en un fuerte aliado de Morena pero también en un posible fuerte contrincante para 2024.

En ese año el Verde no se conformaría con menos de cuatro candidaturas a presidencias municipales, básicamente en el norte de la entidad.

Aunado a ello la exigencia -y cumplimiento de compromisos- en torno a los puestos clave del Gobierno del estado como, por ejemplo, Sefiplan, estaría justificada hasta cierto punto. Nada como el control del dinero.

Una vez superada la resaca electoral la pregunta sería: ¿A partir del próximo 25 de septiembre habrá retos u obstáculos para Mara Lezama durante los siguientes cinco años?

Uno de los grandes contratiempos para la entidad es la deuda pública que al primer trimestre de 2022 alcanza los 19 mil 825 millones 300 mil pesos según el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP). La más alta de la Península de Yucatán.

Ese rubro obliga a cubrir pagos a corto, mediano y largo plazo. Por ende impone limitaciones en la inversión pública.

Una de las carencias más evidentes del Gobierno del Cambio es la falta de obra pública, aunque claro, la excusa perfecta fue la pandemia por Covid-19 que inició en 2020 pese a que esa administración llegó al poder en 2016.

La seguridad pública es otro escollo difícil. Si bien es cierto existe una ola de violencia desde el ámbito nacional, Cancún, Riviera Maya y Quintana Roo en general se cuecen por aparte.

Y se cuecen por aparte por una sencilla razón: la dependencia directa e indirecta del turismo.

Por eso Quintana Roo y sus destinos turísticos NO pueden ser metidos en la misma canasta que otros estados.

Ninguna estrategia ha funcionado; ya no hablemos únicamente de “abrazos, no balazos”.

A nadie sorprende el control que mantienen los grupos del crimen organizado en la plaza; lo que sorprende es la inoperancia, ineptitud, ineficacia e ineficiencia de los gobiernos.

Contrario a otros años, ahora no es “pecado” la ejecución de personas en zonas turísticas. Incluso el sector privado hace mutis.

Para rematar la pobreza. En Quintana Roo el porcentaje de pobres creció de 30.2 a 47.5 entre 2018 y 2020 de acuerdo con datos del Coneval. La pobreza extrema está en 10.6%. Además, casi la mitad de los quintanarroenses no tienen acceso a la seguridad social.

Sin duda habrá tareas sumamente difíciles para el nuevo Gobierno de Mara, que no se limitarán solo a lo político sino a lo social.

error: Contenido Protegido