
Que Rafael Marín estará más enfocado en otros asuntos que nada tendrían que ver con la política y Morena en Quintana Roo.
Y es que podría suponerse que con su encargo como embajador de México ante la OMC en Suiza, “Rafa” perdería el control político en el estado, donde mantendría su estatus de líder moral.
Pero la realidad sería muy distinta.
Ese control ya no existía desde hace algún tiempo.
La “influencia” de Rafael no era más que un espejismo político.
Mara Lezama ya manejaba los hilos desde la elección de 2021. Desde el momento que se convirtió en candidata a la gubernatura.
Entonces, el nombramiento de “Rafa” Marín no sería ni exilio ni “sacarlo” de la jugada.
Él ya no jugaba.
Pero además seguiría siendo consentido de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora con una responsabilidad comercial que atender en Europa.
Por lo pronto un verdadero referente del morenismo en Quintana Roo velará por otros intereses.
Al tiempo.

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